lunes, 24 de agosto de 2015

Antisistema

Hoy he descubierto que soy antisistema. No porque no esté integrada en la sociedad, ni porque pretenda convencerla de que habría otro sistema mejor al actual. Soy antisistema de verdad, tan antisistema que ni tengo la intención de combatirlo con un conjunto de antisistemas como yo. Me refiero a que creo que simplemente no hay sistema que valga.

El problema no es el sistema, ni cambiarlo, mejorarlo o encontrar uno ideal que funcione aunque sea solo en la perfección de una utopía imaginaria, limitada por alguna muralla que nos encierre en el país de las maravillas. Creo, sinceramente, que debemos dejar de buscar un sistema.

El mundo avanza hacia el individualismo, mientras nosotros pretendemos seguir integrados, mantener relaciones con los demás y sugerimos buscar la felicidad junto al resto (de personas y bienes materiales), en vez de empezar a desempeñar la capacidad de la autosuficienciaLos sistemas, y las sociedades en general, no funcionan ni van a funcionar porque, en vez de llevarnos hacia la autosuficiencia, nos obligan a la integración, a la relación y a la dependencia.

Obviemos de una vez por todas los sistemas, eduquémonos para ser séres autosuficientes e independientes, felizmente solitarios, sin necesidad de aprovación social ni de motivación de compra. Seámos, al fin, séres inteligentes, animales superiores, capaces de conseguir por nosotros mismos lo que necesitamos cada día con una sola norma: no pisar el circulo de independencia de el de al lado.

esCasanovas

Cosas que pasan después de leer El viaje a la felicidad de Eduard Punset

lunes, 2 de marzo de 2015

Ni ciencias ni letras

Yo soy de audiovisuales, de arte, de diseño gráfico, de creatividad publicitaria y de estudios musicales.

Soy de los no reconocidos por el Plan de Estudios del Estado o de los que tienen que estudiar carreras encajadas con calzador en leyes absurdas que encorsetan la educación.

Formo parte de quienes tienen que acreditar su método de estudio antes de ponerse a investigar, de los que tienen que aprender el doble porque su campo aún no está definido.

Estamos dentro de ese grupo que no sabe por donde tirar, pero que tampoco puede englobar en un solo método lo que va a estudiar, lo que quiere decir o lo que necesita crear.

Soy de los de lestras, ciencias y lo que haga falta, de los que se negaron a dejar de leer para ser artista y pusieron en evidencia los que se rien de todas aquellas cosas que aparentemente no sirven para nada.

esCasanovas

Horas ganadas en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid.


sábado, 21 de febrero de 2015

Hoy

¿Cuál es la función del fotógrafo hoy? ¿Cuál es el valor de la fotografía profesional? Parece que cualquiera puede hechar una foto, retocarla y subirla a Instagram. Parece que cualquier cámara es buena y que el engaño del Photoshop está en todas las esquinas del Universo. Entonces mi función queda devaluada y tengo que mostrar cosas como la que viene a continuación para que la gente comprenda la diferencia entre que la foto la hagas tu o la haga yo o la haga, por poner a alguién conocido, LaChapelle.

Cuando tomas una fotografía lo que de ahí salga depende de la luz y de la forma en que la cámara capta esa luz. Modificar la forma en que la cámara capta la luz depende de los conocimientos técnicos que poseas para calibrarla correctamente. Pero hay un paso más allá, ¿cómo muestras lo que está en tu cabeza?



Toma real
Toma original. © esCasanovas


La fotografía que tu ves en tu cabeza normalmente no tiene nada que ver con la que vas a tomar. Ahí es donde para mi entra Photoshop. El retoque digital no puede crear una situación ni hacer que seas mejor fotógrafa, pero si puede hacer que tus fotos sean como son en tu cabeza, dándoles la saturación que tu percibes, el contraluz perfecto que se refleja solo en tu cerebro y el color con el que se imprimen tus recuerdos.

Toma procesada con Photoshop. @ esCasanovas


Mi razón de ser fotógrafa, hoy, es que aquello que ven los demás sea lo que veo yo en mi cabeza.

esCasanovas





 Gracias a Ana, por enseñarme a hacer fotografías mentales para el álbum de nuestros recuerdos.