lunes, 24 de agosto de 2015

Antisistema

Hoy he descubierto que soy antisistema. No porque no esté integrada en la sociedad, ni porque pretenda convencerla de que habría otro sistema mejor al actual. Soy antisistema de verdad, tan antisistema que ni tengo la intención de combatirlo con un conjunto de antisistemas como yo. Me refiero a que creo que simplemente no hay sistema que valga.

El problema no es el sistema, ni cambiarlo, mejorarlo o encontrar uno ideal que funcione aunque sea solo en la perfección de una utopía imaginaria, limitada por alguna muralla que nos encierre en el país de las maravillas. Creo, sinceramente, que debemos dejar de buscar un sistema.

El mundo avanza hacia el individualismo, mientras nosotros pretendemos seguir integrados, mantener relaciones con los demás y sugerimos buscar la felicidad junto al resto (de personas y bienes materiales), en vez de empezar a desempeñar la capacidad de la autosuficienciaLos sistemas, y las sociedades en general, no funcionan ni van a funcionar porque, en vez de llevarnos hacia la autosuficiencia, nos obligan a la integración, a la relación y a la dependencia.

Obviemos de una vez por todas los sistemas, eduquémonos para ser séres autosuficientes e independientes, felizmente solitarios, sin necesidad de aprovación social ni de motivación de compra. Seámos, al fin, séres inteligentes, animales superiores, capaces de conseguir por nosotros mismos lo que necesitamos cada día con una sola norma: no pisar el circulo de independencia de el de al lado.

esCasanovas

Cosas que pasan después de leer El viaje a la felicidad de Eduard Punset

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